El Jueves Santo en La Laguna se vivió nuevamente con gran intensidad, recogimiento y un profundo sentido de tradición religiosa que recorrió templos y calles del casco histórico de la ciudad.
La jornada comenzó en la Santa Iglesia Catedral con la solemne Celebración Eucarística de la Cena del Señor, presidida por el obispo D. Eloy Alberto Santiago Santiago. Al finalizar la misa, se llevó a cabo la procesión y reserva del Santísimo Sacramento en el Monumento, uno de los momentos más emblemáticos y significativos del día.
A continuación, tuvo lugar la salida procesional de la Santa Cena, acompañada por la Hermandad del Santísimo de la Catedral y su sección penitencial, que llenó de solemnidad y devoción las calles laguneras.
Casi a la vez, en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, otro de los templos más representativos del patrimonio religioso de la ciudad, se vivió también una noche marcada por el fervor. Desde allí procesionaron el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, acompañado por la Cofradía de Penitentes de la Misericordia, así como Nuestra Señora de la Soledad, junto a la Venerable Hermandad del Santísimo Rosario, Nuestra Señora de la Soledad y Santísimo Cristo Resucitado.
Por su parte, desde uno de los enclaves más alejados del casco histórico, la iglesia de San Lázaro acogió una de las procesiones más sobrecogedoras del Jueves Santo. En un ambiente caracterizado por la oscuridad, tras el apagado del alumbrado público, recorrió las calles la Procesión del Santísimo Cristo del Calvario, acompañada por la Venerable Hermandad Sacramental de San Lázaro y la Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo del Calvario y María Santísima de los Dolores.

















